martes, 15 de marzo de 2016

La moneda maravillosa de Silvia Schujer

Un relato que, como un catalejo que permite mirar a través del tiempo, nos acerca a los acontecimientos de nuestra Independencia.


Corre el año 1816. Mientras los congresales van llegando a la ciudad de Tucumán, Dominga, una mujer emprendedora y excelente narradora de cuentos, y sus mellizos, Sereno y Benigno, serán los testigos de un hecho único en la Historia argentina, pero también los protagonistas de una increíble aventura donde magia y realidad pueden resultar una misma cosa. 



¿Querés leer las primeras páginas del libro?

Tucumán era una fiesta. El tanque de agua 3 de María Inés Falconi

Acompañá a los entrañables personajes de El secreto del tanque de agua y de París ida y vuelta en un nuevo viaje en el tiempo.



Casi un año pasó desde que Lucas y Rocío hicieron su último viaje al pasado, hasta que un tropezón en el tanque de agua los lleva a reencontrarse con Nazareno, granadero de San Martín, y a acompañarlo en un periplo a lomo de mula desde Córdoba hasta Tucumán, donde se encontrarán inmersos en los acontecimientos históricos relativos a la Declaración de la Independencia.

Juana, la intrépida capitana de Adela Basch


“Azurduy fue una mujer muy singular. Me conmovió su capacidad de transgredir los mandatos, no como rebeldía sino para abrir un camino.”Adela Basch

Esta obra de teatro relata con ingenio y humor la historia de Juana Azurduy, una mujer que con toda su fuerza, su capacidad y su voluntad hizo grandes aportes a la lucha por la independencia. Íntegra, sincera y muy valiente, Juana recibió el apoyo de Manuel Belgrano y combatió a la par de los hombres en busca de la libertad.


¿Querés leer las primeras páginas?

Emanuel y Margarita. Un viaje inesperado de Lucía Laragione y Ana María Shua

En este apasionante relato, la continuación de Diario de un viaje imposible y de Diario de un amor a destiempo, Emanuel y Margarita serán testigos de hechos fundacionales de la Historia argentina.

Emanuel, el chico del presente, tiene ahora 18 años y viaja a Tucumán para ser partícipe de la Declaración de la Independencia. Margarita, casada y con un hijo, se ha mudado a la misma ciudad, y está a la espera de que su marido vuelva de una misión secreta. Por azar o por destino, los protagonistas se reencuentran y viven emocionantes aventuras que cambiarán sus destinos para siempre.

La maldición del arribeño de Sebastián Vargas

Con solo dar vuelta las primeras páginas, el lector quedará atrapado en la historia de una maldición que viene de allá lejos, desde la época del Virreinato. La única manera de sortear la condena es atravesar la lectura para acompañar al protagonista en un viaje por las provincias del Alto Perú, en su intento por desentrañar qué conjuro pesa sobre él y su familia, la cual supo alguna vez luchar con orgullo junto a Belgrano. Mientras arrecian las guerras por estas tierras, se escucha cada vez más el grito de la patria por ser independiente. Como el grito de nuestro protagonista, que quiere liberarse de la maldición.Y también el del lector…

Aquel baile del 10 de julio de 1816 de Ricardo Lesser



El 9 de julio de 1816 se firmó el acta de declaración de la independencia. Un día después se realizó un baile para celebrar el acontecimiento, al que asistieron las principales personalidades de la época.
Diez cuentos de amor y de guerra protagonizados por los hacedores de nuestra independencia.
Ricardo Lesser, especialista en historia argentina, teje un mapa de los acontecimientos históricos que precedieron a la independencia, y narra las anécdotas y los detalles curiosos que pintan la vida cotidiana de aquellos tiempos.







Guía docente elaborada por el equipo de Editorial Sm

Me contaron de Tucumàn de Florencia Esses

San Miguel de Tucumán amanece alborotada: algo está por suceder y todos quieren participar. Entre empanadas y platos de arroz con leche, los personajes nos cuentan cómo vieron nacer la independencia el 9 de julio de 1816.
Cuentos, poesías, canciones y hasta la receta del arroz con leche para revivir la Declaración de la Independencia del 9 de julio de 1816.

El fantasma de Francisca de Mario Mendez

 
Aunque nadie lo sabe pero muchos lo presienten, un fantasma anida en la famosísima casa de Tucumán. Este inesperado testigo de acontecimientos que marcarán el rumbo de nuestra patria, nos cuenta su historia.
Una novela que recorre 200 años de la historia de una casa emblemática, una familia, y un país. Mario Méndez elige una trama fantástica para ficcionalizar un hecho histórico: la declaración de la independencia del 9 de julio de 1816.

Pàgina 12 recomienda literatura infantil

Para leer en las aulas o donde los chicos tengan ganas

Los doscientos años de la Declaración de la Independencia generan novelas y cuentos que parten de la efeméride para proponer historias de ficción, con el ejemplo del Bicentenario de la Revolución de Mayo como antecedente de éxito de ventas.

Proyecto Santillana

Santillana creo un sitio de interés con diversas actividades relacionadas al Bicentenario de la Independencia Argentina

jueves, 20 de marzo de 2014

ESPACIO MURAL,el portal del Programa Educación y Memoria.


Durante el mes de marzo se podrán recorrer en el  Espacio mural, publicaciones relacionadas con la historia de nuestro pasado reciente y los diferentes modos de abordaje de lo sucedido en nuestro país


miércoles, 22 de mayo de 2013

lunes, 20 de mayo de 2013

Tiempo de festejos Ricardo Mariño


Tiempo de festejos
Ricardo Mariño

Personajes
María, bella joven, en el día de su cumpleaños
José Emilio, joven revolucionario, enamorado de María
Madre de María, mujer española
Eusebia, esclava y mulata
Jacinto, joven español, enamorado de María
Españoles, criollos, invitados a la fiesta y músicos
Acto 1
25 de mayo de 1810 por la mañana, interior de una casa señorial. La madre de María y la esclava Eusebia prueban el vestido que la joven lucirá en la fiesta, a la noche
MADRE: (con acento español) ¡No pises el ruedo, María! ¡Hoy cumples quince años y pareces una niña!
MARÍA: ¡Es demasiado largo, mamá!
MADRE: ¡Te dije que limpiaras bien el piso, Eusebia! ¡La nena lo está barriendo con el vestido que usará en la fiesta de esta noche!
EUSEBIA: Es que también me ordenó que cocinara, limpiara las habitaciones, cepillara la levita del señor, recogiera frutas en la quinta, preparara jugos, envasara dulces y les llevara agua a los animales, ama.
MADRE: ¡Y que fueras a comprar cintas para adornar el vestido de la niña! ¡Te lo ordené hace dos días!
EUSEBIA: Y yo obedecí, ama. Pero en las tiendas no hay de esas cintas
MADRE: ¡No puede ser! La semana pasada tenían metros y metros
MARÍA: ¡Mi vestido se verá horrible! ¡El niño José Emilio no querrá ni mirarme!
EUSEBIA: Parece que alguien compró todas las cintas celestes y blancas de Buenos Aires. Y por el niño José Emilio... bueno...
MARÍA: ¿Qué?
EUSEBIA: No creo que venga...
MARÍA Y MADRE: ¿Cómo?
EUSEBIA:  Es que está con esos jóvenes revoltosos que quieren que el virrey se vaya...
MADRE: ¡No! ¿José Emilio? ¿Estás segura, Eusebia?


La marca del ganado Pablo de Santis


El primer animal apareció en el campo de los Dosen y a nadie le hubiera llamado la atención de no haber estado tan cerca del camino y con la cabeza colgando. Fue a fines del 82 o principios del 83, me acuerdo porque hacía pocos meses que había terminado la guerra y todos hablábamos del hijo de Vidal, el veterinario, que había desaparecido en el mar. Para escapar del dolor, de esa ausencia tan absoluta que ni tumba había, Vidal se entregó al trabajo, y como no eran suficientes los animales enfermos para llenar sus
horas, investigó cada una de las reses mutiladas que empezaron a aparecer desde entonces. En realidad nunca supimos con certeza si el de los Dosen fue el primer caso, porque sólo desde entonces nos preocuparon las señales: aquí nunca llamó la atención una vaca muerta.
Al principio los Dosen le echaron la culpa al Loco Spica, un viejo inofensivo que andaba cazando nutrias y gritando goles por el campo, con una radio portátil que había dejado de funcionar hacía un cuarto de siglo. A todos nos pareció una injusticia que los Dosen le echaran la culpa, porque el viejo podía matar algo
para comer, pero nunca hubiera hecho algo así: la cabeza casi seccionada, tiras de cuero arrancadas en distintos puntos de una manera caótica y precisa a la vez, como si el animal se hubiera convertido en objeto de una investigación o de un ritual. Y quedó claro que el Loco Spica no había tenido nada que ver, porque en marzo del 83, durante la inundación, apareció flotando en el río diez kilómetros al sur, y las mutilaciones –esa fue la palabra que usó Vidal, el veterinario, la primera vez y que todos nosotros usamos desde  entonces– continuaron.

NADAR DE PIE Sandra Comino


El viernes 4 de septiembre de 1998, a pesar de la actitud de todos los integrantes de la casa de no comprar más diarios, Gabriela volvió a acceder a un testimonio de un aviador que hablaba en el diario sobre la identidad de los restos encontrados en la isla Borbón, que en principio todos creyeron que
eran de Nardo.
–Esto no es cierto –gritó Gabriela–, ¿por qué no esperan los resultados del adn? ¿Por qué dan informaciones que no existen? ¿Por qué dan nombres si no están seguros? ¿Qué quieren tapar? ¿A quién molestan averiguando? 
–Te dije, Gaba, que no te ilusionaras.
–Hay familias pendientes de las noticias. ¿Por qué juegan con los sentimientos? Tenemos que investigar por nuestro lado.
–Nadie lo hizo a propósito, es la regla del juego. A quien informa no le importa lo que provoca la noticia. ¿No ves cómo los diarios se meten en todos lados, tía? –dijo Ernesto tratando de consolarla.
–Jorge, decime, ¿a quién puedo recurrir? ¿Por qué nos quedamos con lo que dicen los diarios nada más? ¿Por qué me vine al pueblo cuando tendría que haberme quedado en Buenos Aires e iniciar una  investigación?
–Perdoname, Gaba, pero nadie te va a escuchar.
–Pero hay que intentar que nos escuchen, Jorge.
–¿Se puede hacer esto de dar nombres y luego negarlos?
–No sé, Ernesto. Es raro que todo cierre así tan perfecto cuando hace tres días las dudas sembradas no cerraban.